Opinión MAB: Limitaciones y ventajas de la utilización del Análisis Técnico para analizar las Compañías que cotizan en el MAB

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CIIA-CEFA[/caption] Opinión MAB por Martín de la Cruz, Analista de Integra IMB. El análisis técnico ha sido utilizado por traders y analistas por siglos, aunque solo recientemente ha logrado una gran aceptación entre los reguladores y la comunidad académica (el primer conocimiento que se tiene de utilizarse el análisis técnico es en Japón en 1700 para analizar el intercambio en el mercado de arroz). Algunas de sus aplicaciones son subjetivas ya que, aunque ciertos aspectos como el cálculo de indicadores tiene reglas específicas, su interpretación es frecuentemente subjetiva y basada en el contexto a largo plazo. Este aspecto es similar al análisis fundamental, que tiene reglas específicas, por ejemplo, para calcular ratios o la tasa de descuento a aplicar, pero que introduce cierta subjetividad en la fase de evaluación. La ventaja del análisis técnico es que para analizar algún instrumento financiero, no se requiere un conocimiento detallado del mismo. Así como el gráfico representa el movimiento de la acción o del título en cuestión, un técnico no necesita ni siquiera saber el nombre o las características del tipo de valor que analiza. Cualquier valor, sea el que sea, en cualquier mercado, será analizado de la misma forma y se establecerán las proyecciones correspondientes utilizando la misma metodología. Debido a que el análisis fundamental consume más tiempo que el técnico, inversores con un horizonte temporal más corto lo utilizan más que el fundamental. En cambio, los analistas fundamentales con horizontes de inversión más largos utilizan frecuentemente el técnico para identificar el momento más adecuado para comprar o vender el valor analizado. El análisis técnico puede ser visto como el estudio de la psicología colectiva del inversor, o su sentimiento. Los teóricos fundamentales proponen que los mercados son eficientes y racionales, pero los técnicos creen que los humanos son frecuentemente irracionales y emocionales y que tienden a comportarse de la misma manera en circunstancias similares. Y aunque los datos fundamentales son claves para la determinación del valor, estos datos son analizados por personas que pueden ser influidos por otros factores que no sean racionales.

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El comportamiento humano es muchas veces errático y dirigido por emociones, por lo que los técnicos no están de acuerdo que al invertir es el único momento en el que las personas se comportan de forma racional. Las tendencias y patrones que se ven en los gráficos reflejan este comportamiento irracional, por lo que la habilidad de los técnicos recae en reconocer esos patrones que se han dado en el pasado para proyectarlos al futuro y anticiparse a los movimientos del mercado. El análisis técnico y el fundamental son ambos útiles y validos, aunque con enfoques distintos. Los técnicos se centran en analizar distintos mercados y los intercambios de los instrumentos financieros que se dan en ellos. El fundamental es un campo mucho más amplio, abarcando el análisis económico y financiero de los estados financieros periódicos para el cálculo de ratios, la utilización de técnicas de valuación de empresas, la elaboración de previsiones económicas tras un análisis del entorno macro, la incorporación de toda la información económica en general y cualquier tipo de información adicional que pueda afectar al valor de un título. El análisis técnico se deriva del precio y del volumen, mientras que el fundamental analiza a la Compañía e incorpora información externa al mercado para predecir los movimientos en el precio de la acción. Los técnicos argumentan que todos estos factores considerados por el análisis fundamental ya están reflejados en el precio de la acción a través de las operaciones de compra y venta. El técnico utiliza datos más concretos, principalmente precio y volumen. Los balances financieros analizados por analistas fundamentales no son objetivos ya que son el resultado de numerosas estimaciones y supuestos. Incluso la partida de «efectivo y otros activos líquidos equivalentes» en un balance está sujeto a la opinión de qué tipos de valores son lo suficientemente líquidos para considerarse como tal. Además esta opinión debe estar de acuerdo con los auditores y reguladores. Los Balances Financieros están sujetos a reformulaciones debido a asuntos como cambios en supuestos contables y hasta fraude, como el caso Gowex que trataré a continuación. En cambio, el volumen y el precio utilizado por los técnicos es objetivo. Pero, cuando estos datos son analizados, ambos métodos son subjetivos debido al juicio que ejerce sobre ellos un técnico sobre el precio o un analista fundamental sobre un Balance. El análisis fundamental puede ser considerado ser más teórico al buscar determinar el valor intrínseco de un valor en el largo plazo mientras que el análisis técnico puede ser visto como más práctico debido a que estudia los mercados y los valores tal como son, incluso si su comportamiento puede parecer a veces irracional. Los técnicos buscan proyectar el nivel al cual el instrumento financiero cotizará, mientras que los fundamentales buscan predecir a qué precio debería cotizar.

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Ser un analista fundamental a veces puede hacer que uno se sienta solo en una opinión, más cuando eres el primero en llegar a una conclusión sobre el valor de una acción, porque aunque sea correcta, las desviaciones sobre el valor intrínseco pueden persistir por largos períodos. La razón de ello es que para que un valor suba o baje en un mercado debe existir actividad en una dirección u otra. Una desventaja en el análisis técnico es que se limita a estudiar los movimientos de mercado y no utiliza métodos analíticos predictivos como puede ser una entrevista o encuesta  a los clientes de una Compañía objeto de estudio, para determinar la demanda futura de sus productos, o a los principales directivos para conocer de primera mano los proyectos futuros de la misma (y poder establecer una opinión sobre la profesionalidad del equipo directivo, cuestión que puede ser muy importante en Compañías de menor capitalización como las del MAB). Los técnicos generalmente son buenos en identificar los movimientos del mercado después de que ya esté en marcha la tendencia alcista o bajista. Aunque el análisis técnico puede ser aplicado en cualquier mercado, también tiene sus límites. En mercados sujetos a manipulaciones externas, su aplicación es limitada, como por ejemplo en países dónde el Banco Central interviene en el mercado de divisas para mantener la estabilidad de los tipos de cambio, aunque muchas veces los técnicos argumentan que han podido predecir alguna de estas medidas gracias a la utilización de instrumentos de análisis técnico. El Análisis técnico también es limitado en mercados ilíquidos donde incluso operaciones de volumen bajo pueden tener un impacto excesivo en precios, como sucede en el MAB. Otro caso en el que el análisis técnico puede ofrecer una lectura incorrecta es en el caso en el que una Compañía se ha declarado en quiebra y anuncia que sus acciones tienen valor cero en una reestructuración. En esta situación puede aparecer una tendencia técnica positiva debido a aquellos inversores que sostenían una posición corta en sus valores y que para cerrar sus posiciones deban comprar esas acciones, aumentando la demanda de las mismas. Un buen ejemplo de cuando el Análisis Técnico es superior al Fundamental: El Caso Gowex

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  Así como se puede argumentar que el uso del análisis técnico en el MAB por sus características puede ser limitado, también nos ha demostrado un buen ejemplo de cuando este tipo de análisis puede ser un instrumento superior al análisis fundamental, que es en el caso de un fraude como ocurrió con Gowex el pasado mes de julio. Esta Compañía venía emitiendo Balances Contables falsos en los últimos 5 años, pero muchos analistas continuaban manteniendo una visión favorable sobre ella y la recomendación de compra (como por ejemplo Beka Finance que a 19 de junio, 12 días antes de que se destapara el caso Gowex, estimaba el valor de la acción en 31 € desde los 17 € que cotizaba en ese momento) incluso cuando el precio de la acción venía cayendo, ya que los datos financieros que hacía públicos la Compañía y todas las variables y ratios que se derivaban de dicha información eran excelentes y muy robustos. Demasiado tal vez… Simultáneamente, un pequeño grupo de inversores empezaron a tener una visión contraria sobre el valor, plantenado la existencia de una burbuja especulativa en el MAB, lo que se expresó mediante un aumento en el volumen de las ventas. El resultado, como se aprecia en el gráfico, fue una clara tendencia negativa y posterior situación de movimiento lateral que claramente pudo ser identificada por los analistas técnicos, y no los fundamentales. Una señal de alerta que aconsejaba deshacer posiciones y disminuir la exposición en esta Compañía. En este caso, el análisis técnico resultó ser una herramienta versátil, mientras que el fundamental no fue útil al estar sesgado por un fraude contable. Esta situación es un caso particular, como el Caso Enron en los Estados Unidos, por eso debe ser tratado como tal, pero nos da la pauta que aunque un Mercado por sus características pueda ser mejor analizado con una metodología que con la otra, nunca debe perderse de vista que ambas son útiles y siempre es aconsejable tenerlas a mano para fortalecer una opinión o plantearse un análisis diferente por alguna divergencia que se pueda detectar entre ambos instrumentos.    ]]>