"Es más fácil financiar el crecimiento gracias a la compra-venta de acciones"

logo MABFormar parte del MAB, el Mercado Alternativo Bursátil para las pequeñas empresas, aporta a los negocios en expansión una fuente de liquidez, así como notoriedad entre los inversores. Salir a Bolsa no sólo está al alcance de las más grandes. Las firmas pequeñas y medianas también pueden cotizar. Es en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), dedicado a entidades de reducida capitalización, donde las pymes pueden colocar parte de su capital. Este modelo puede funcionar como una fuente alternativa de financiación, y también puede ser una oportunidad para conseguir notoriedad para captar nuevos inversores. Esta plaza, actualmente formada por más de 20 empresas, se dirige a pymes que se encuentren en situación de expansión, es decir, que hayan superado las fases semilla –de creación– y de desarrollo inicial. Una vez alcanzada cierta madurez, las compañías pueden salir a cotizar, por ejemplo, para seguir creciendo y obtener liquidez. Los sectores de la industria, construcción y materiales básicos predominan en el MAB, como es el caso de Ebioss Energy o Griñó Ecologic. Pero, poco a poco, este mercado se va diversificando y se unen a él empresas diferentes, como Euroconsult, una ingeniería especializada en servicios de valor añadido, o Home Mea, que elabora platos de comida preparada. Sin embargo, para acceder a él y sacar el máximo partido de esas ventajas, los más pequeños deben hacer los deberes y cumplir una serie de requisitos.

  • Costes: Se deben asumir unos costes que «principalmente consisten en el pago a los asesores legales, la comisión al banco colocador y un canon por operaciones que cobra el mercado según el efectivo que se negocie. Las pymes pueden hacer uso de una tarifa de admisión de 30.000 euros y otra anual de 6.000 euros», explica Francisco Piedras, socio director de Equipo Económico.
 
  • Ventajas: Salir a Bolsa permite el acceso a financiación, sin recurrir al apalancamiento, cuando se financian las operaciones con aportaciones propias y con deuda, ni tampoco perder el control de la compañía, ya que sólo se coloca una parte del capital (que no debe ser inferior a los dos millones de euros). Además, se puede ofrecer liquidez a los accionistas, al permitir convertir en dinero sus participaciones.
 
  • Transparencia: Para formar parte del MAB, las pymes deben aportar documentación financiera y, una vez estén en el mercado, también tienen que informar de sus cuentas anuales y semestrales. Por eso, los negocios deben ser conscientes del grado de visibilidad de sus acciones y de que sus movimientos serán estudiados tanto por los reguladores del MAB como por los inversores que, tras el escándalo de Gowex –uno de sus antiguos miembros–, miran con lupa las diferentes acciones.
  • Inversores: Al cotizar, el prestigio y la imagen de la marca de estos negocios se puede potenciar. Las empresas deben aprovechar esta exposición para transmitir sus valores y utilizarlo como si se tratara de una campaña de comunicación para captar la atención de clientes, proveedores y de nuevo taltento.

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Aportar esta confianza es clave, porque las pymes tienden a ser más volátiles y los requisitos respecto al Ibex 35, en el que están las grandes compañías, son menores y, por eso, a los inversores les puede resultar más difícil ver su potencial y la rentabilidad que les puede aportar.
  • Liquidez: Las empresas de este escenario se encuentran en expansión y financiar el crecimiento gracias a la liquidez que obtengan gracias a la venta de acciones les puede facilitar el desarrollo del negocio en etapas como la internacionalización. Tener circulante les ayudará a hacer frente a los periodos en los que no se tiene ingresos y evitar que la proyección del plan estratégico se frene.
  • Valoración: La compra-venta de las acciones de las compañías del MAB permite una determinación objetiva del valor de cada empresa. Las pymes deben aprovechar este conocimiento para marcarse objetivos realistas respecto a las expectativas de crecimiento.

Pasos para entrar en el MAB Toda pyme que desee formar parte del MAB debe presentar un informe inicial sobre la actividad de la compañía y aportar documentación de carácter financiero con datos semestrales y anuales. Al mismo tiempo, es necesario contar con dos figuras que le ayuden en este mercado: el asesor registrado y el proveedor de liquidez. El primero, que debe ser una persona jurídica (por ejemplo, bancos, cajas o firmas de auditoría), aconseja y revisa la información de la firma, asistiéndola en el cumplimiento de los requisitos para acceder y permanecer en el mercado. Por su parte, el proveedor de liquidez es un intermediario financiero que ayuda a la formación de los precios.

Todo este proceso dura entre tres y seis meses, un tiempo en el que se estudia su solicitud para comprobar si ha sido totalmente transparente en su documentación. Éste es un aspecto a valorar, ya que la información se traslada a la CNMV, se publicará en la web del MAB y en la página web de la compañía. Peculiaridades del mercado
  • La principal obligación es que la organización debe ser una sociedad anónima, española o extranjera, que tenga su capital totalmente desembolsado. Sus acciones deben ser libremente transmisibles y tienen que estar representadas mediante anotaciones en cuentas. No es necesario presentar beneficios, pero se debe realizar un plan de negocio de expansión, ya que se valoran las perspectivas de crecimiento y desarrollo del negocio.
  • La incorporación se puede realizar a través de una oferta pública de venta de acciones (OPV) o una oferta pública de suscripción (OPS); y el valor no debe ser inferior a dos millones de euros.En la OPV se venden acciones ya existentes a inversores institucionales o particulares y después la empresa empieza a cotizar. En la OPS, primero se realiza una ampliación de capital, y esas nuevas acciones son las que se venden para entrar a formar parte del mercado.
  • Una de las complejidades consiste en el sistema de fijación del precio de las acciones. En la mayoría de los casos, se realizan dos subastas diarias, una por la mañana y otra por la tarde. Después, se establece el valor mediante la confluencia de las órdenes de compra y venta. Además, este sistema requiere la doble petición de confirmación para órdenes a partir de un determinado importe, y se deberá solicitar una autorización a la supervisión del MAB para que apruebe la operación.
  • Las pymes también deben tener en cuenta que el MAB suspenderá la contratación cuando se produzca el envío de información fuera de plazo o sea incompleta, el informe de auditoría presente algunas limitaciones y no se haya dado cuenta de ellas o por el incumplimiento de las obligaciones de la empresa emisora. La información de las cuentas semestrales no auditadas y las anuales auditadas son algunos datos que se deben presentar.

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Fuente: Diario Expansión]]>