Opinión MAB: “Potenciemos y desarrollemos el Mercado Alternativo Bursátil”

Joan Gelonch
Joan Gelonch, Founding Partner Estratelis

Opinión MAB por Joan Gelonch, Founding Partner de Estratelis. El Mercado Alternativo Bursátil para Empresas en Expansión tiene una vida de algo más de cuatro años. La primera Compañía debutó el 15 de julio de 2009, si bien el desarrollo normativo del mercado se completó en enero de 2010.

En este corto tiempo, el mercado ha tenido un desarrollo complejo, ya que ha luchado en varios frentes: un país en crisis, una comunidad de inversores inexistente, y una cultura empresarial alejada de la desintermediación y muy dependiente de la financiación bancaria.

El MAB se ha estructurado a imagen y semejanza de sus homólogos europeos, basando el desarrollo del mercado en tres pilares:

  • Bolsas y Mercados Españoles como el organizador y supervisor del Sistema Multilateral de Negociación
  • Los intermediarios financieros que operan y/o canalizan órdenes a dicho Mercado
  • Los Asesores Registrados que son profesionales especializados que deben valorar la idoneidad de la Compañía para incorporarse al Mercado y asisten a la Compañía en los requisitos de incorporación y, posteriormente, durante la permanencia de la compañía en el mercado.

Es básico para el desarrollo del mercado que estos tres pilares trabajen conjuntamente para crear las condiciones de difusión, liquidez, y transparencia que garanticen el éxito del mercado.

El primer punto es conseguir explicar correctamente el mercado a los inversores y a las empresas. El MAB precisa de inversores a medio y largo plazo que acompañen el crecimiento de las empresas. El MAB no es un mercado para especuladores, ni es un mercado para lucir fantasías y rumores. Los inversores deben entender el modelo de negocio que cada compañía propone y valorar su capacidad para desarrollarlo. Los inversores institucionales están, por ello, llamados a tener un papel destacado en el desarrollo del mercado, pues ellos tiene la capacidad de valorar proyectos y la posibilidad de invertir en ellos, manteniendo una adecuada diversificación de sus porfolios.

Desgraciadamente en el panorama español, existen aún pocos inversores institucionales que realicen  el esfuerzo de analizar y entender las propuestas de valor de las compañías y, algunas gestoras han optado por el cómodo recurso de no invertir en MAB para ahorrarse el “riesgo” de analizar y seleccionar el “grano de la paja”.

Oryzon MAB main slider

Las empresas deben comprender que incorporarse a un mercado es una gran oportunidad de financiar su crecimiento y una enorme responsabilidad, por que a su lado van a tener pequeños inversores que confían en su capacidad y, en esta fase inicial, sus aciertos y sobre todo sus errores van a atribuirse al colectivo MAB, por lo que su repercusión trasciende a sus compañías y se extiende al resto del colectivo MAB.

Las empresas deben ser capaces de generar Planes de Negocio realistas y no voluntaristas: No alcanzar las previsiones propias siempre es un signo de fracaso, que en muchas ocasiones podría haberse evitado partiendo de presupuestos más atentos a la realidad: Que una compañía crezca un 30 por ciento anual es fantástico, excepto si había previsto y comunicado al mercado crecimientos del 50 por ciento.

Los Asesores Registrados tenemos la enorme responsabilidad de comprobar si las empresas que desean acceder al MAB están preparadas para el reto que el mercado representa, que la información que aportan es veraz, que los riesgos de la inversión están acotados y explicados claramente y que no existen contingencias ocultas que pudieran perjudicar a los inversores. Verificado esto positivamente, los Asesores Registrados analizamos en profundidad la empresa, su sector de actividad y su competencia, comprobamos la razonabilidad del Plan de Negocio, la estructura organizativa de la empresa (especial énfasis en el funcionamiento del Consejo de Administración) y la adaptación de la empresa a las exigencias de información y de buen gobierno que exige el MAB.

Una vez incorporada la compañía al MAB es responsabilidad del Asesor Registrado mantener un contacto fluido con la Compañía de modo que se informe puntualmente al mercado de aquellos contratos suscritos, eventos acaecidos  y cifras significativas que el mercado deba conocer, garantizando con ello, la simetría en la información y el ejercicio de transparencia que los inversores reclaman.

Ciertamente en estos primeros años de vida del mercado, no todas las actuaciones de los Asesores Registrados se han regido por estas normas.

En mercados más desarrollados como el AIM inglés, la especialización de los Asesores Registrados (NOMAD) es cada vez más importante y su buen desempeño profesional se traduce un niveles de prestigio, que conllevan su crecimiento o su desaparición.

MAB en 2014 main slider

El segundo punto crucial es que la Administración Pública apueste por los mercados alternativos para financiar, vía recursos propios, el crecimiento empresarial que este país reclama.

Si comparamos la fiscalidad de las inversiones en el AIM inglés y en el MAB español, comprendemos porqué el mundo anglosajón ha conseguido situarse en la cabeza de los mercados financieros.

Evidentemente ningún inversor invierte en una compañía por las ventajas fiscales que ello pueda representar, pero, evidentemente la existencia de incentivos fiscales mejora los resultados financieros y permite optimizar la planificación fiscal de los inversores, al tiempo que éstos colaboran en la financiación de proyectos empresariales de crecimiento.

Hasta el momento en España los incentivos fiscales se circunscriben a algunas autonomías (Aragón, Cataluña, Galicia y Madrid) con un límite de deducción en la cuota del IRPF de 10.000€.

En Inglaterra existe un tratamiento fiscal muy ventajoso para las plusvalías, aplicando tipos reducidos que pueden llegar a la exención para inversiones mantenidas durante más de tres años, y contemplando el diferimiento fiscal mediante la reinversión de los beneficios en otras compañías del AIM.

Es crucial que la Administración Pública dote a este mercado de incentivos fiscales que permitan atraer a inversores patrimonialistas  y crear un pool de inversores y capital que, a su vez, atraiga proyectos empresariales que actualmente desconfían de la capacidad del mercado para financiar sus planes de crecimiento.

En resumen, el MAB es un buen instrumento para agilizar el crecimiento económico de nuestro país. Es preciso que los inversores, las Compañías, los Asesores Registrados y la Administración Pública apostemos por él para dotarlo del atractivo que nuestros vecinos europeos ya disfrutan. La alternativa es dejar que las empresas en crecimiento huyan de nuestro entorno y esperar que otros, no nosotros, resuelvan nuestros problemas.