¿Por qué cotizar en el MAB?

¿Por qué cotizar en el MAB?El Mercado Alternativo Bursátil (MAB) es un marco adecuado para obtener financiación mediante recursos propios, además de proporcionar la publicidad necesaria para potenciar el prestigio y la imagen de marca de la empresa.

Los mercados como esta bolsa, incorporan las expectativas de beneficios en el precio de las acciones de las empresas, esto posibilita su conversión en efectivo a un precio objetivo.

Financiación del Crecimiento de la Empresa

Facilita el acceso a financiación para empresas de reducida capitalización, con la adecuada transparencia y liquidez para los inversores, en un contexto europeo de regulaciones bursátiles cada vez más exigentes.

La ampliación de capital, coincidiendo con su salida al mercado o en un periodo posterior, es una forma idónea para la compañía para obtener fondos dedicados a sostener la expansión de una empresa. El MAB es un marco adecuado para obtener financiación mediante recursos propios para empresas en expansión.

En un entorno empresarial cada día más competitivo, el crecimiento continuo se ha convertido en uno de los objetivos básicos para la empresa. Una gestión eficaz debe perseguir no sólo la obtención de los recursos necesarios, sino el mantenimiento del equilibrio entre fondos propios y ajenos.

La financiación a través de recursos propios es, por tanto, imprescindible para aportar a la expansión de la empresa características de solidez, flexibilidad y reducción de riesgo financiero.

La vía más eficiente para conseguir este tipo de financiación es el mercado de valores. Las empresas que coticen en el MAB pueden obtener, en el momento más adecuado, esta financiación a través de ampliaciones de capital, en condiciones muy favorables.

Las empresas cotizadas tienen la posibilidad de utilizar sus propias acciones como medio de pago en los procesos de fusión y absorción de otras empresas. Al gozar de liquidez en un mercado, los accionistas de la empresa absorbida pueden optar entre permanecer en la nueva compañía fusionada o vender sus acciones en el mercado en cualquier momento.

También pueden utilizar las acciones para realizar un intercambio accionarial con accionistas de otras empresas para darse entrada mutuamente en sus compañías con una participación significativa.

Notoriedad, prestigio e imagen de marca

Aporta una mayor notoriedad a la compañía, particularmente ante clientes y proveedores financieros.
Cotizar en un mercado, como el MAB, proporciona una publicidad que potencia el prestigio y la imagen de marca de la empresa.

Este prestigio es reconocido no sólo por los inversores, sino por clientes, proveedores o interlocutores financieros de la compañía. Las consecuencias son, por tanto, relevantes: refuerzo de la posición comercial, mejora de las relaciones con proveedores, clientes, bancos, etc.

Es un medio eficaz de incrementar su notoriedad frente a clientes e interlocutores financieros, además de un medio de obtener financiación.

El interés de los analistas profesionales e inversores en la información sobre las empresas cotizadas conlleva una presencia en los medios superior al resto de empresas, sobre todo en prensa financiera.

Esta presencia en medios de comunicación, que se enmarca en las relaciones externas de la compañía, complementa con gran eficiencia los esfuerzos del marketing y publicidad convencionales.

Especialmente en el caso de las empresas que producen bienes de consumo o servicios de uso generalizado, el mercado contribuye a aumentar el grado de difusión de la marca. La publicidad, contratada o espontánea, que acompaña a una salida al mercado ha tenido incluso un efecto directo en el incremento de ventas de diversas compañías.

La imagen de la empresa mejora por la continua publicidad que el mercado proporciona y que tiene su eco en los medios de comunicación.

Valoración objetiva de la Empresa

Permite determinar el valor de la empresa, al fijar el mercado el precio de las acciones, incorporando en el precio las expectativas de negocio.

A diferencia de una empresa no cotizada, las acciones de una compañía que se negocian en un mercado cuentan con un valor objetivo, el valor de mercado o cotización de la empresa.

El MAB y los mercados en general incorporan las expectativas de crecimiento y beneficios en la valoración de las empresas cotizadas, así como otras variables externas a la empresa. Esta particularidad distingue los precios de las operaciones en los mercados de los que se determinarían atendiendo a otros métodos.

El precio que alcanzan las acciones de una compañía cotizada no sólo es representativo del acuerdo entre oferta y demanda en el mercado; se convierte también en referencia obligada para los restantes inversores, sean accionistas de la compañía o no.

La continua valoración de las expectativas explica la evolución del precio de las acciones de las empresas. En compañías con gran capacidad de generación de negocio -“compañías de crecimiento”- es frecuente que el precio de colocación en el mercado puede ser muy superior al valor en libros de la empresa y a su vez, experimentar posteriores aumentos a medida que se cumplan y sobrepasen las expectativas.

La valoración del mercado supone una valiosa referencia para los gestores de la empresa en su toma de decisiones.

Este marco de valoración de la empresa supone una diferencia fundamental entre una empresa cotizada frente a otra no cotizada. Sus acciones se convierten en un instrumento de pago de elevada liquidez susceptible de ser utilizado en una operación financiera, como hemos visto en el punto anterior. Además, esta valoración facilita otros tipos de transmisiones como sucesiones, salida de socios de referencia, etc.

Liquidez para los Accionistas

Entendida como la posibilidad de convertir en dinero las acciones, la liquidez que el mercado ofrece a los inversores permite que sus diferentes horizontes temporales de inversión, generalmente no coincidentes con el carácter permanente de financiación de la empresa, puedan conjugarse.

Además, el mercado facilita el acceso de la empresa a una amplia comunidad inversora, tanto nacional como internacional, que confía en el proyecto que representa la empresa y comparte con ella el objetivo de maximización del beneficio.

La salida de algunos accionistas de la compañía suele coincidir con un momento de transformación de la vida de la sociedad. Esta transformación a menudo se hace patente en empresas familiares. En este sentido empresa familiar y empresa cotizada no son conceptos excluyentes, ya que la posibilidad de vender parte de las acciones en el mercado no significa perder el control de la empresa. Al contrario, el mercado facilita la supervivencia de la empresa.

En todos estos casos, el MAB ofrece una solución viable, aportando la liquidez necesaria para la parte que interesa colocar, a un precio de venta que es el valor objetivo que el mercado establece en función de la situación de la empresa y del entorno económico. A través del mercado se permite dar entrada a accionistas institucionales, tanto nacionales como extranjeros, o crear una base amplia de accionistas minoritarios. Cotizar en el MAB supone acceder a la importante masa de recursos aportada por estos inversores.